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domingo, 26 de junio de 2011

Lavanda


Su nombre procede del latín "lavare" (lavar).

A las abejas les encanta su aroma, y con el néctar de sus flores fabrican una deliciosa miel :)

Las flores secas perfuman la ropa y ahuyentan a las polillas. Podemos colocar pequeñas bolsitas con flores en armarios, cajones o dentro de los bolsillos de la ropa tal y como lo hacían los Romanos siglos atrás.


Las hojas y las flores de la lavanda son muy ricas en aceites esenciales de los cuales el más importante es el linalol, responsable de sus propiedades sedantes, digestivas, antirreumáticas, antiinflamatorias, antisépticas, cicatrizantes, relajantes, sedantes y balsámicas.
La infusión de sus flores es un remedio eficaz para calmar los nervios, así como para lavar úlceras y heridas infectadas porque ayuda a que curen rápidamente (también para las quemaduras leves).

Tiene propiedades sedantes del sistema nervioso central, calmando los nervios en caso de ansiedad, irritabilidad, insomnio, taquicardia y migrañas. Por su acción calmante, antiséptica y cicatrizante, se aplica en baños y compresas para tratar dolores reumáticos, infecciones cutáneas, heridas, picaduras de insectos ....

Los romanos llevaban unas ramitas colgando de sus vestiduras para ahuyentar a los mosquitos.

Para sus aplicaciones internas se deben tomar muchas precauciones, porque una dosis alta puede producir nerviosismo e incluso convulsiones.

 

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